Día Nacional del Bandoneón
Cada 11 de julio la Argentina celebra el Día Nacional del Bandoneón en homenaje al nacimiento de Aníbal Troilo, el hombre que hizo del instrumento el sonido más reconocible del tango. Bandoneonista, compositor y director de orquesta, "Pichuco" dejó clásicos como Sur, Che bandoneón, Barrio de tango y La última curda, formó a generaciones de músicos y se convirtió en una de las figuras más influyentes de la cultura popular argentina.
Pero detrás del artista admirado por colegas y público existía otra faceta, mucho menos conocida y tan legendaria como su música: su pasión por el juego.
Quienes compartieron noches con Troilo coinciden en que era un hombre de la bohemia porteña. Después de las presentaciones, los cafés, cabarets y restaurantes de Buenos Aires se convertían en una segunda casa, donde las conversaciones se mezclaban con el whisky, las cartas y las apuestas.
Entre todos los juegos, había uno que lo fascinaba especialmente: el pase inglés, una variante de cartas muy popular en las décadas de 1940 y 1950.
La anécdota más recordada ocurrió en 1946. Esa noche, llevado por el entusiasmo, decidió "copar la banca", es decir, hacerse cargo de todas las apuestas de la mesa. La suerte no estuvo de su lado. Terminó perdiendo 60.000 pesos, una cifra que representaba una verdadera fortuna para la época.
Años después, recordó el episodio con el humor que lo caracterizaba durante una entrevista con la revista Gente. "Una noche me embalé y copé una banca de pase inglés... Sesenta mil pesos en 1946... tuve que vender mi cupé último modelo".
Su afición por el juego era tan conocida en el ambiente tanguero que incluso Astor Piazzolla terminó involucrado en una de esas aventuras nocturnas.
Cuando el joven bandoneonista ingresó a la orquesta de Troilo como su arreglador, su padre le pidió a Pichuco que lo mantuviera alejado de "los cabarets y la timba".
Sin embargo, según contó el propio Piazzolla años después durante una entrevotsa, fue él quien convenció a su maestro de ir a un garito de Avellaneda para jugar al pase inglés. Regresaron de madrugada y con los bolsillos vacíos. Entre risas, Troilo lo bautizó con una frase que quedó para la historia: "Gato, vos sos el diablo en persona".
La pasión de Troilo por las apuestas llegó incluso en un clásico. Tras la muerte de su maestro, en 1975, Astor Piazzolla compuso la Suite Troileana, una obra dividida en cuatro movimientos: Bandoneón, en homenaje al instrumento que definió su carrera; Zita la esposa y compañera de toda su vida; Whisky, una referencia a otra de las costumbres inseparables de Pichuco durante las largas noches porteñas; y Escolaso, un término del lunfardo que alude al mundo de las apuestas y los juegos de azar.
Troilo nació en el barrio porteño del Abasto, donde comenzó su vínculo con el tango y recibió el apodo que lo acompañaría toda la vida: “Pichuco”. Según contó el propio músico, el sobrenombre surgió de un amigo de su padre. “Mi padre tenía un amigo a quien llamaban Pichuco. Sobre mis primeras lágrimas de niño, con su dulzura de hombre, acaso feliz mi padre trató de calmarme: ‘Bueno... Pichuco... bueno’. Y me quedó para siempre”, recordó.
Su relación con el bandoneón comenzó cuando era apenas un niño. A los 10 años le pidió a su madre que le comprara su primer instrumento y, con sólo 11, debutó ante el público en un bar cercano al Mercado de Abasto.
El bandoneón lo obtuvieron a 140 pesos de entonces, a pagar en 14 cuotas, pero luego de la cuarta el comerciante murió y nunca nadie les reclamó el resto. Con ese instrumento tocó casi toda su vida.
Su talento precoz lo llevó a integrar una orquesta de señoritas y, a los 14 años, ya había formado su propio quinteto. “Cuando formé mi orquesta, mi ambición era muy definida: que los instrumentos frasearan en conjunto a la manera de Gardel”, le contó a Horacio Ferrer (El libro del Tango, Tersol, 1980).
En 1930 tenía 16 años y pantalones cortos cuando decidió abandonar sus estudios en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini: había sido contratado por el violinista Elvino Vardaro para su famoso quinteto, en el que militaban Osvaldo Pugliese, Alfredo Gobbi (hijo) y Ciriaco Ortiz, un amigo para siempre.
El gran momento de consolidación llegó el 1° de julio de 1937- a días de cumplir 20 años- cuando presentó su Orquesta Típica en el cabaret Marabú (inaugurado por él en 1935) con un tango que se llama Sobre el pucho, de Piana y Castillo. En sus marquesinas el local anunciaba: "Todo el mundo al Marabú, la boite de más alto rango, donde Pichuco y su orquesta harán bailar buenos tangos”.
Poco después, además de los más prestigiosos salones de tango, llegaron las presentaciones en radio. Con distintas formaciones hizo apariciones en los estudios de Splendid, Belgrano y El Mundo. En esta última terminó por formar parte de su elenco estable durante 10 años.
Durante su carrera de casi 40 años compuso cerca de 60 tangos. Entre sus composiciones más recordadas se encuentran Barrio de tango, Che bandoneón, Sur, Romance de barrio, Desencuentro, María, Pa’ que bailen los muchachos, Responso, Toda mi vida y A la guardia nueva.
Junto a grandes poetas como Homero Manzi, Enrique Santos Discépolo, Cátulo Castillo, Enrique Cadícamo y José María Contursi, Troilo creó algunas de las piezas más reconocidas del repertorio argentino, con letras que retrataron la nostalgia porteña, el amor, la memoria y las historias de barrio y, claro, sus melodías inolvidables.
Además de su faceta como compositor, Troilo fue un formador de grandes voces del tango. Por su orquesta pasaron cantores como Francisco Fiorentino, Alberto Marino, Edmundo Rivero, Floreal Ruiz y Roberto Rufino.
Aníbal Troilo murió el 18 de mayo de 1975, a los 60 años, en el Hospital Italiano, a causa de un derrame cerebral y varios paros cardíacos y se encuentra sepultado en el Rincón de los Notables del cementerio de la Chacarita.
Su figura se transformó en un símbolo de la cultura porteña y su bandoneón quedó asociado a una manera única de interpretar el tango, marcada por la emoción, la pausa y la profundidad expresiva.
En reconocimiento a su legado, por iniciativa del poeta Horacio Ferrer y de Francisco Torné, nieto de Zita Troilo, esposa del músico, el Congreso de la Nación sancionó en 2005 la Ley 26.035, que estableció el 11 de julio como Día Nacional del Bandoneón.
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